El jacuzzi del hotel
CuentosIntimos
1 de enero de 2026
Escuchar Relato
Sensual y envolvente
Les voy a contar algo que jamás le he dicho a nadie. Espero que sepan guardar el secreto que estoy por revelar.
La química entre nosotros era innegable, palpable en cada mirada, en cada roce accidental que no era tan accidental. Con cada caricia, con cada beso, sentía que me elevaba hacia algo trascendente. Fue una experiencia que cambió mi perspectiva del amor y del placer para siempre. Descubrí que hay conexiones que van más allá de lo físico, que tocan algo más profundo en el alma.
Nos dejamos llevar por la pasión sin pensar en las consecuencias, sin preocuparnos por el mañana. Cada momento era más intenso que el anterior, una escalada de placer que parecía no tener fin. Exploramos nuevos territorios del deseo juntos, descubriendo lo que nos gustaba, lo que nos hacía gemir, lo que nos llevaba al borde de la locura. Era como si nuestros cuerpos hubieran sido diseñados para encajar perfectamente el uno con el otro.
No podía creer lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo respondía a cada una de sus caricias como si tuviera vida propia, como si supiera exactamente lo que necesitaba antes que yo misma. Me mordí el labio tratando de contener un gemido, pero era imposible. Sus manos recorrían mi piel dejando un rastro de fuego a su paso. Cada toque era más intenso que el anterior, llevándome a un estado de excitación que nunca había experimentado. Estaba completamente perdida en ese instante de placer puro.
Perdí la noción del tiempo por completo. Solo existíamos él y yo, nuestros cuerpos moviéndose en perfecta sincronía, respirando el mismo aire cargado de deseo. Fue intenso, apasionado, casi salvaje. Y yo amé cada segundo de esa entrega total. Cuando el orgasmo finalmente me alcanzó, grité sin poder contenerme, mi cuerpo entero convulsionando de placer mientras él seguía llevándome más y más alto.
Si me preguntan si lo haría de nuevo, mi respuesta sería un rotundo sí sin dudarlo un segundo. Porque esa noche descubrí quién soy realmente cuando me dejo llevar por mis deseos más profundos.