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Un café con final feliz

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NarradorSensual

22 de enero de 2026

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M
Marcela

Sensual y envolvente

No sé cómo empezar a contar esto. Solo sé que fue la experiencia más intensa y liberadora de mi vida.

La pasión nos consumía como una llama incontrolable que amenazaba con devorarnos por completo. Entre susurros y gemidos, escribimos nuestra propia historia de deseo, una que nadie más conocería jamás. Cada segundo parecía estirarse, como si el tiempo quisiera darnos más de este momento perfecto. Yo no quería que terminara nunca, quería quedarme atrapada en esta burbuja de placer para siempre.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Se acercó lentamente, y yo contuve la respiración. Sus manos encontraron mi cintura y me atrajeron hacia él con una urgencia que me tomó por sorpresa. Cerré los ojos cuando sus labios rozaron los míos, primero suavemente, luego con una pasión que me dejó sin aliento. Mis manos subieron por su pecho, sintiendo sus músculos tensarse bajo mis dedos mientras el beso se intensificaba. El mundo a nuestro alrededor dejó de existir.

La química entre nosotros era innegable, palpable en cada mirada, en cada roce accidental que no era tan accidental. Con cada caricia, con cada beso, sentía que me elevaba hacia algo trascendente. Fue una experiencia que cambió mi perspectiva del amor y del placer para siempre. Descubrí que hay conexiones que van más allá de lo físico, que tocan algo más profundo en el alma.

Lo que pasó después superó todas mis fantasías más atrevidas. Me dejé llevar por completo, explorando sensaciones que no sabía que existían. Grité su nombre más de una vez, sin importarme quién pudiera escuchar. Mi cuerpo temblaba con cada oleada de placer, cada una más intensa que la anterior. Cuando finalmente alcancé el clímax, fue como una explosión de fuegos artificiales dentro de mí, dejándome sin aliento y temblando de éxtasis.

Han pasado semanas y todavía siento mariposas cuando recuerdo sus caricias, su forma de mirarme. No sé si volveremos a vernos, pero ese recuerdo vivirá en mí para siempre como un tesoro secreto.

Dar propina

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