CategoríasTríos
Fuerte

Noche de karaoke

E

EscritoraSexy

20 de enero de 2026

1 lecturas184 likes

Escuchar Relato

M
Marcela

Sensual y envolvente

Esa mañana me desperté sin saber que mi vida daría un giro de 180 grados antes de que terminara el día.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Se acercó lentamente, y yo contuve la respiración. Sus manos encontraron mi cintura y me atrajeron hacia él con una urgencia que me tomó por sorpresa. Cerré los ojos cuando sus labios rozaron los míos, primero suavemente, luego con una pasión que me dejó sin aliento. Mis manos subieron por su pecho, sintiendo sus músculos tensarse bajo mis dedos mientras el beso se intensificaba. El mundo a nuestro alrededor dejó de existir.

No podía creer lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo respondía a cada una de sus caricias como si tuviera vida propia, como si supiera exactamente lo que necesitaba antes que yo misma. Me mordí el labio tratando de contener un gemido, pero era imposible. Sus manos recorrían mi piel dejando un rastro de fuego a su paso. Cada toque era más intenso que el anterior, llevándome a un estado de excitación que nunca había experimentado. Estaba completamente perdida en ese instante de placer puro.

Sus labios recorrían cada centímetro de mi piel, dejando un rastro de fuego a su paso. Me besaba como si quisiera memorizar cada curva, cada lunar, cada pequeño detalle de mi cuerpo. Me sentía viva, deseada, completamente entregada al momento sin reservas. Sus manos acariciaban lugares que nadie había tocado así, con esa mezcla perfecta de firmeza y ternura que me hacía temblar de anticipación.

Perdí la noción del tiempo por completo. Solo existíamos él y yo, nuestros cuerpos moviéndose en perfecta sincronía, respirando el mismo aire cargado de deseo. Fue intenso, apasionado, casi salvaje. Y yo amé cada segundo de esa entrega total. Cuando el orgasmo finalmente me alcanzó, grité sin poder contenerme, mi cuerpo entero convulsionando de placer mientras él seguía llevándome más y más alto.

Esa experiencia me transformó de maneras que nunca esperé. Descubrí una parte de mí que había mantenido oculta por años, y me encantó lo que encontré. Ahora soy más libre, más segura, más yo.

Dar propina

Comentarios (10)