Encuentro en el bar del hotel
Anónimo
29 de diciembre de 2025
Escuchar Relato
Sensual y envolvente
Nunca pensé que me pasaría algo así. Pero ahí estaba yo, sintiendo cómo mi corazón latía desbocado mientras todo comenzaba.
El calor de su cuerpo contra el mío era embriagador, adictivo. Susurraba palabras al oído que encendían cada fibra de mi ser, prometiendo placeres que yo apenas podía imaginar. Esa noche descubrí el verdadero significado del deseo, esa necesidad imperiosa de sentir a alguien tan cerca que no sabes dónde terminas tú y empieza el otro. Sus caricias eran expertas, precisas, diseñadas para llevarme al límite una y otra vez.
No podía creer lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo respondía a cada una de sus caricias como si tuviera vida propia, como si supiera exactamente lo que necesitaba antes que yo misma. Me mordí el labio tratando de contener un gemido, pero era imposible. Sus manos recorrían mi piel dejando un rastro de fuego a su paso. Cada toque era más intenso que el anterior, llevándome a un estado de excitación que nunca había experimentado. Estaba completamente perdida en ese instante de placer puro.
No podía creer lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo respondía a cada una de sus caricias como si tuviera vida propia, como si supiera exactamente lo que necesitaba antes que yo misma. Me mordí el labio tratando de contener un gemido, pero era imposible. Sus manos recorrían mi piel dejando un rastro de fuego a su paso. Cada toque era más intenso que el anterior, llevándome a un estado de excitación que nunca había experimentado. Estaba completamente perdida en ese instante de placer puro.
Me entregué sin reservas ni inhibiciones. Sentí cómo alcanzaba el éxtasis una y otra vez, aferrada a sus hombros, mordiendo la almohada para no despertar a todo el edificio. Fue la noche más larga y placentera de mi vida, una que cambió para siempre mi manera de entender el placer. Perdí la cuenta de cuántas veces terminé, cada orgasmo más demoledor que el anterior.
Si me preguntan si lo haría de nuevo, mi respuesta sería un rotundo sí sin dudarlo un segundo. Porque esa noche descubrí quién soy realmente cuando me dejo llevar por mis deseos más profundos.