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La bailarina de ballet

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RelatorPassion

21 de enero de 2026

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M
Marcela

Sensual y envolvente

Me consideraba una persona tranquila y reservada, hasta que lo conocí a él. Todo cambió esa noche inolvidable.

La pasión nos consumía como una llama incontrolable que amenazaba con devorarnos por completo. Entre susurros y gemidos, escribimos nuestra propia historia de deseo, una que nadie más conocería jamás. Cada segundo parecía estirarse, como si el tiempo quisiera darnos más de este momento perfecto. Yo no quería que terminara nunca, quería quedarme atrapada en esta burbuja de placer para siempre.

El calor de su cuerpo contra el mío era embriagador, adictivo. Susurraba palabras al oído que encendían cada fibra de mi ser, prometiendo placeres que yo apenas podía imaginar. Esa noche descubrí el verdadero significado del deseo, esa necesidad imperiosa de sentir a alguien tan cerca que no sabes dónde terminas tú y empieza el otro. Sus caricias eran expertas, precisas, diseñadas para llevarme al límite una y otra vez.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Se acercó lentamente, y yo contuve la respiración. Sus manos encontraron mi cintura y me atrajeron hacia él con una urgencia que me tomó por sorpresa. Cerré los ojos cuando sus labios rozaron los míos, primero suavemente, luego con una pasión que me dejó sin aliento. Mis manos subieron por su pecho, sintiendo sus músculos tensarse bajo mis dedos mientras el beso se intensificaba. El mundo a nuestro alrededor dejó de existir.

Me entregué sin reservas ni inhibiciones. Sentí cómo alcanzaba el éxtasis una y otra vez, aferrada a sus hombros, mordiendo la almohada para no despertar a todo el edificio. Fue la noche más larga y placentera de mi vida, una que cambió para siempre mi manera de entender el placer. Perdí la cuenta de cuántas veces terminé, cada orgasmo más demoledor que el anterior.

El deseo que sentimos esa noche fue tan real, tan intenso y tan poderoso, que sé en lo más profundo de mi ser que el destino nos volverá a unir algún día.

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