CategoríasConfesiones
Extremo

Noche de gala benéfica

E

EroticWriter

16 de diciembre de 2025

1 lecturas105 likes

Escuchar Relato

M
Marcela

Sensual y envolvente

Nunca pensé que me pasaría algo así. Pero ahí estaba yo, sintiendo cómo mi corazón latía desbocado mientras todo comenzaba.

Sus labios recorrían cada centímetro de mi piel, dejando un rastro de fuego a su paso. Me besaba como si quisiera memorizar cada curva, cada lunar, cada pequeño detalle de mi cuerpo. Me sentía viva, deseada, completamente entregada al momento sin reservas. Sus manos acariciaban lugares que nadie había tocado así, con esa mezcla perfecta de firmeza y ternura que me hacía temblar de anticipación.

Sus manos recorrían mi cuerpo con una mezcla de ternura y pasión que me volvía loca. Cada beso era más profundo, más intenso, más demandante. Me llevaba a lugares que nunca había explorado, despertando sensaciones dormidas en lo más profundo de mi ser. Yo me aferraba a él, temiendo que si lo soltaba, este momento mágico desaparecería como un sueño. Su respiración caliente en mi cuello me hacía estremecer mientras susurraba palabras que encendían cada fibra de mi cuerpo.

No podía creer lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo respondía a cada una de sus caricias como si tuviera vida propia, como si supiera exactamente lo que necesitaba antes que yo misma. Me mordí el labio tratando de contener un gemido, pero era imposible. Sus manos recorrían mi piel dejando un rastro de fuego a su paso. Cada toque era más intenso que el anterior, llevándome a un estado de excitación que nunca había experimentado. Estaba completamente perdida en ese instante de placer puro.

Me entregué sin reservas ni inhibiciones. Sentí cómo alcanzaba el éxtasis una y otra vez, aferrada a sus hombros, mordiendo la almohada para no despertar a todo el edificio. Fue la noche más larga y placentera de mi vida, una que cambió para siempre mi manera de entender el placer. Perdí la cuenta de cuántas veces terminé, cada orgasmo más demoledor que el anterior.

Ahora, cada vez que cierro los ojos, revivo esa noche en cada detalle. Y sonrío, porque sé que fue real, que me permití vivir sin inhibiciones por primera vez. No me arrepiento de absolutamente nada de lo que pasó.

Dar propina

Comentarios (29)